miércoles, 12 de enero de 2011

Anuncio inmobiliario

La primera vez que vi a la vecina de la fachada de enfrente fumando acurrucada en el balcón, rodeada de una manta, pensé de inmediato en una figura trágica, pero atractiva. Rubia, pelo largo, delgada, aparentemente lánguida. El malentendido duró lo que tardé en escuchar su voz irritada e irritante. Le gustaba hablar por teléfono mientras fumaba en el balcón y contarle las miserias de su jornada laboral a su novio, una borrosa figura mitológica que nunca se asomó a la ventana, y a quien yo distinguía siempre en segundo plano, sentado en el sofa frente al televisor. Ella quejándose siempre de todo. Es enfermera, deduzco, y no creo que nadie pueda ser feliz a su lado. Una pena. Las noches en las que se iba la luz de las farolas y la calle se quedaba completamente a oscuras, los chispazos rojos de su cigarro iluminaban mi insmonio con plasticidad de película de espías. Yo pensaba en todo lo que puedo pensar de madrugada cuando no duermo y era agradable ver un faro enfrente.

La vecina gorda y vieja de pelo rojo, un poco a lo Calaf, pero en versión exenta de glamour y plena de miseria, subía asfixiándose las escaleras. La distinguía por los sonoros escupitajos y por sus gemidos. La primera vez que los escuché pensé que eran los vecinos follando y me excité ante la cercanía de esos gritos de placer cada vez más cercanos. Que extraño confundir la asfixia de una vieja alcohólica subiendo las escaleras con las de una chica joven follando. Otro malentendido. Lo cierto es que durante mucho tiempo no escuché a nadie haciendo el amor en el edificio, hasta que un día oí por el patio interior (un espacio siempre proclive al erotismo de sujetador colgado con olor a cocido y bochorno veraniego entre tendales), a una verdadera pareja de amantes cósmicos. Daba gusto escucharlos, por intensidad, duración y entoncación. Algo verdaderamente fabuloso. Escuché y escuché hasta que terminé por sentirme un amante mediocre.

Luego llegaron los guris de abajo. Siempre eran guiris los de abajo y yo siempre los odié con fe inquebrantable. Primero fueron una inglesas con vozarrones de gospel y esa risa británica de niña exagerada. Ahora, mientras escribo, hay algo parecido a un americano o varios. Es imposible trazar una estadística fiable en los pisos de estudiantes. A veces se le escucha follar, traqueteo final de cama contra la pared, pero el sonido predominente que sube hasta mi salón es un indescriptible grito de orangután. A veces cuando bajo las escaleras está su puerta abierta y huele un poco a mierda, como mi antigua casa de Getafe.

Luego está el camión de la basura, con el que aprendí a obsesionarme como una maldición. Mad Max exterminando dinosaurios de hojalata entre gritos de zarzuela épica. O algo parecido.  La clave de su poder intimidatorio radica en su triple naturaleza de suceso sobrenatural infinito, nocturno e impredecible. Algunas noches conté hasta cinco camiones diferentes y nunca parecían repetir el horario. Escuchabas el rumor del último camión sin saber si se trataba del último camión, lo que creaba un efecto de amenaza constante muy eficaz.

Cuento las cosas malas, porque las cosas buenas me las quedo para mi. En esta casa, con estos sonidos de asfixias, polvos vecinales y camiones de basura en lucha interlagáctica, empecé a escribir este blog. La rutina era siempre la misma. Escribir, colgar, lavarme los dientes y volver a la cama, donde tenía siempre el mismo cuerpo a mi lado.

Me pregunto cómo será escribir el blog a partir de ahora.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Lo bueno de la lluvia

Donde el autor vuelve de un fin de semana en Santander y da el parte meteorológico


Otra vez Sesentadíasseguidossinparardellover. La épica del norte, la lluvia como superioridad moral y estética se hizo aforismo, leyenda y oración para llenarte la boca y recitar como una contraseña entre los hombres de la tribu donde nunca para de llover. Porque todos estaban orgullosos de esta mala racha, aunque todas las mañanas descubriesen irritados otro día gris de gotas de agua en la ventana de la habitación, y en la ventana del coche y en los escaparates. En cualquier momento del día, da igual donde mirases, habría gotas cayendo seguidas de sinceros lamentos de raza perseguida. Esta lluvia me hace tender a la melancolía, se escucharía incluso en boca de algunos afectados con sentido de la ironía y el drama. Y qué manera de llover, primero la ciclogénesis explosiva que derribaba paseos marítimos y volcaba barcos en la bahía en escenas de huracán caribeño. Incluso salía en el telediario nacional, como un espaldarazo definitivo que confirmaba lo que todos los habitantes de la ciudad sabían: que la raza del norte estaba curtida en catástrofes, en barcos hundidos, en terribles galernas, melancolías indescifrables, profundidades abisales, rostros curtidos, chubasqueros, katiuskas, cachis de calimotxo, ballenas varadas, sirenas, puertos, astilleros, putas, cañas de pescar, olas crispadas de espuma-borreguito en días de sur, tornados, galería de fotos de El Diario Montañés. Y qué granizadas, y por favor no me compares con las lánguidas granizadas de interior que arruinan cosechas, lechugas, tomates, no, aquí la playa cubierta de blanco junto al mar negro azul verde con sus tres cargueros y sus cinco veleros y la isla de Mouro de fondo. No, por favor, no me lo compares, esto se trata de otra cosa. ¿No te das cuenta?

Sesentadíasseguidossinparardellover, y les brillan los ojos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Aviones volando?


Donde el autor juraría que, a este ritmo de dispersión y disgresión, jamás será capaz de terminar la guía de Praga
 
David Černý intervino en la torre de televisión de Praga (pronunciese Žižkovský vysílač). No es fácil elegir el verbo que acompañe a un escultor, pero imagino que intervenir es una opción que les emociona y les hace sentirse todavía un poco más artistas. Intervino Černý en el edificio más alto de Praga, una torre retrofuturista (según afirma con acierto la guía que copio) de los años 80. Está alejada del casco histórico de la ciudad, así que es imposible comparar en una misma postal su perfil de cohete bauhasiano con las cúpulas barrocas y torres góticas de Staré Město. Una lástima.  

Černý intervino en la torre colocando un puñado de esculturas de bebés gigantes que caminan a gatas por la columna blanca. De lejos parecen moscas. Černý es un autor ingenioso, lo cual a falta de talento, es siempre un recurso inteligente. La página web de Cerny te recibe con su cabeza girando y emitiendo eructos de rana. Para avanzar y pasar al índice hay que volarle la cabeza con un disparo de ratón. Suena entonces un cósmico aleluya. Ingenioso. Pincho al azar uno de sus proyectos y me encuentro con un portaviones de la marina atracado encima de las torres gemelas de Nueva York. El fotomontaje es de 1996 y demuestra que la ficción siempre supera a la realidad. ¿Aviones volando? Que falta de imaginación.

lunes, 15 de noviembre de 2010

el peligro de las esculturas políticas





Donde el autor regresa con una pequeña historia de insospechadas lecturas. Si esto cayese en manos de Vargas Llosa estamos convencidos de que sería convenientemente transformado en una Gran Metáfora de la Pequeñez Del Artista frente a los Totalitarismos Del Siglo XX.

Otakar Švec es el autor de la escultura El Motorista, que hoy puede verse en el Palacio de Muestras de Praga, junto a un skoda descapotable de la década de los 60. Es una pieza de estética futurista, una oda a la velocidad y a la tecnología y otros inocentes códigos estéticos de las vanguardias de entreguerras.

Escribo una guía de Praga, un trabajo aseado, mecánico, aburrido, relajante, bien pagado, y necesitaba colocar (no es que me lo hayan pedido, pero quiero ser asquerosamente freelance del mes y cubrirme las espaldas y las ortografías de cualquier crítica) ese acento circunflejo en forma de boomerang sobre la S de svec.

Fui a google y copy paste. Allá ellos luego con sus maquetaciones y sus tipografías. Yo les paso el word bien maqueado, lleno de símbolos extraños y nombres de calles que parecen nombres de vampiros.

Y en cinco líneas de wikipedia descubrí que Otakar Švec, aparte de su motorista, construyó en vida otros cuatro conjuntos escultóricos: los dedicados a Tomáš Masaryk (el primer presidente de la Checoslovaquia independiente, en 1918) y al sacerdote reformista Jan Hus (quemado vivo en el siglo XV en la plaza de la ciudad vieja) fueron destruidos por los nazis. La estatua de Roosevelt, en cambio, fue derribada por los rusos.

En los años 50 se presentó al concurso para diseñar la estatua de Stalin que había de erigirse en lo alto del parque Letna, a modo de Cristo paulista sobre el río Moldava y las cúpulas de Praga. Švec pensaba que el concurso estaría amañado y confiaba en quedar en segundo lugar. Pero tuvo mala suerte y ganó. Švec utilizó como modelo para cincelar a Stalin a un electricista de los estudios de cine Barrandov.

La escultura fue inaugurada el 1 de mayo de 1955. Medía 15 metros de alto y respondía al formato de líder al frente de una columna de heroicos trabajadores. Los vecinos de Praga lo apodaron la cola de la carnicería, en honor a las penurias del racionamiento.

Švec no estuvo presente en el acto de inauguración porque se había suicidado, al igual que su mujer, tres semanas antes con un escape de gas en su casa. El electricista de Barradov murió alcoholizado tres años después, supuestamente harto de que todo el mundo le apodase Stalin.

En 1962, por orden directa de Nikita Kruschov, la escultura de Stalin fue derribada y borrada del mapa con la ayuda de 800 kilos de dinamita.

martes, 14 de septiembre de 2010

Queremos tanto a Natalie Portman



Donde el autor regresa después de un largo verano de traineras y azoteas

Acabo de derrumbarme un tópico a paladas. El fin de semana esuve en San Sebastián, alimentando los últimos coletazos del blog de traineras que he estado fabricando este verano. Lo que ocurrió es largo y ya lo conté en otro lugar, pero la imagen que se me queda grabada en la cebeza, más allá de la euforia y los gritos de los vencedores remeros de Urdaiabai o la mirada perdida de Korta después de perder la regata y acusar a los ganadores de doparse, el sublime fogonazo que llevo en el cerebro es un puñado de remeras suavísimas.

La chica de la foto es de Zumaia y sí, como comenta el Gran Danés, se parece a Natalie Portman. Tal vez incluso sea en verdad Natalie Portman, quien en plena crisis profesional ha decidido seguir los pasos de Daniel Day Lewis. En este caso, en vez de trabajar de aprendiz con un zapatero artesanal, como hizo el actor británico nacionalizado irlandés, Natalie ha optado por enrolarse en una trainera vasca, deporte que conoció hace años mientras paseaba por San Sebastián camino a la presentación de su última película en el Kursaal. Está guapa la Natalie. Ese estrobo en la muñeca como réplica étnica a sus años de Dior y Tifanys.

Sí, Natalie, a los miembros de Odio Eterno nos gustas más así. Aunque no ganes.

Besos

p.d: Si pinchas aquí se te derramarán un puñado de remeras.

Os dejo con otra chica coqueta, la patrona de Galicia, justo después de proclamarse campeona de La Concha. Atentos a esas uñas. Parece soplarse los dedos como un pistolero.

martes, 20 de julio de 2010

Viaje al norte en trainera

Donde el autor se fuga durante mes y medio a El País, donde seguirá escribiendo un blog de viajes sobre el norte de España, siguiendo la liga de traineras. Espera el autor que sus hipotéticos lectores le frecuenten durante este tiempo en su nuevo blog y, una vez terminado el verano, regresen a la rutina cotidiana y enzyklopédica, más íntima, donde todos pueden andar descalzos. Feliz verano.





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jueves, 8 de julio de 2010

Agricultural looking



Tenía que pasar. Se derrumban las certezas del viejo fútbol: si España se convierte en la bestia negra de Alemania, si el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre ganan los españoles (y por 1-0 con gol de cabeza), si el Madrid tiene Barcelonitis y el Barcelona copas de Europa, si a Italia ya no se le ve ni por el espejo retrovisor,  es que algo serio está cambiando. Los roles mutan y los estilos se evaporan. Es como si hubiera habido un nuevo reparto de fichas y en este intercambio en el que España y Holanda, los grandes losers de la historia de los mundiales, salen ganadores, el recio periódico inglés The Independent, termina escribiendo como el frívolo blog Odio Eterno (universo paralelo y polifónico de la enzyklöpedien).  ¿De dónde sino esta metáfora tan nítidamente llorquiana?

Desde Odio Eterno queremos recoger el guante lanzado por nuestro colegas ingleses y desarrollar una alineación española de metáforas asombrosas, centrándonos en los parecidos físicos de los jugadores, más que en sus cualidades técnicas (no valdría, por ejemplo, el atrevimiento cósmico de Pedro, como escribe Blogatus en El Mundo). Se aceptan todos los idiomas y se requiere la participación de todos los hipotéticos lectores, así como de sus amantes. El ganador a la metáfora más diáfana será invitado por los miembros de Odio Eterno a una caña y a una corteza de cerdo en algún bar infame en los aledaños  de la madrileña calle del Pez.

1-Puyol, agricultural looking, The Independent
2-Villa, poligonero tímido

Quien quiera participar que pinche aquí