lunes, 12 de enero de 2009

La Enzyklofotopedia




Donde el autor, después de varios días de fallidos delirios literarios llenos de artificios y excentricidades, parece acercarse al mundo del viaje de una forma más ortodoxa, e inaugura una nueva extensión de su blog, a la que llamará Enzyklofotopedia y que consistirá, como su propio nombre indica, en un álbum de fotos.

La persona de la derecha es un fotógrafo español.
La persona de la izquierda es un viejo marroquí.
Reúne el viejo marroquí varias características que le hacen interesante a ojos del fotógrafo, quien cree (acertadamente en este caso) que un primer plano del viejo marroquí es interesante para el reportaje que está preparando.
El viejo marroquí también cree (acertadamente en este caso) que su cara, su propia cara, puede ser interesante para ese joven español que lleva la cabeza cubierta a la manera de los nómadas del desierto.
Fíjense ahora en la mano del viejo marroquí, en el dedo pulgar frotándose el dedo índice justo debajo del teleobjetivo del fotógrafo a punto de disparar.
Con ese gesto el viejo marroquí está poniendo precio a su cabeza.

Mientras tanto, Ambrosius cree que una foto del joven fotógrafo español disparando a un viejo marroquí puede ser interesante para su blog. Un pensamiento que volverá a tener en repetidas ocasiones, a lo largo de su viaje por Marruecos.
En todos estos casos, dispara.

Nace así la Enzyklofotopedia

domingo, 11 de enero de 2009

Geografías


Donde el autor cuenta un cuento(tal vez una fábula sin moraleja) sobre la rutina y la nieve

A G le gustaron sus dedos, P se fijo en su forma de andar, a D le molestó tener que levantarse de su asiento para estrecharle la mano (estaba en mitad de una frase hermética y justo cuando entró el extraño intuía D el adjetivo preciso), B deseó con agonía que el nuevo redactor ayudara a sacar el trabajo adelante y M se ruborizó, no porque le gustara el extraño (aunque tal vez si le gustara), sino por miedo a que el extraño pensara que a ella le gustaba.
Eran las 10 de la mañana y en la radio un locutor anunciaba la temperatura (1 grado bajo cero) y la previsión de que nevara por la tarde.
El extraño, por su parte, se fijó en los colores del mapamundi pegado en la pared.

G dejó a su novio de 7 años el mismo día en que éste se rompía, jugando un partido de futbito en un campo sin luz, la tibia y el peroné. “Yo no soy de las que se quedan a cuidar enfermos”, le explicó. P dejó la copa en la barra y salió a bailar atraída por el cuello (como de jugador de rugby) de un erasmus alemán de 23 años (la edad la supo más tarde). D presionó la tecla de eliminar (¿está seguro de que desea eliminar?, insistió la pantalla; si, si, pensó él) y su blog (mitad diario, mitad dietario de citas, mitad registro de lecturas, mitad espejo, mitad altavoz) desapareció sin dejar rastro. A continuación se tumbó en la cama y miró el techo, sin asomo de aburrimiento (tampoco diría que divirtiéndose) durante 3 horas y 45 minutos. B se quedó durmiendo hasta las 12 de la mañana después de apagar, sucesivamente, los tres despertadores de todas las mañanas; llamó a la redacción y le dijo a su jefe que llegaría tarde porque había dormido mucho (no dijo mal, ni con pesadillas, sino mucho) y añadió que eso es lo que había y que ya vería y colgó. M oyó claramente cómo los altavoces del metro anunciaban el nombre de una estación que de ninguna manera podría ser la próxima parada. Tuvo miedo de haberse equivocado de línea, de haberse vuelto loca o de estar soñando, aunque luego esta idea, la de haberse equivocado de línea, le hizo sentirse tan ligera y tan segura, que le aguantó la mirada al chico de enfrente como si mirase un cuadro.
El extraño, por su parte, empezó a trazar con rotulador negro líneas aleatorias sobre la Antártida, imitando en un principio las fronteras de escuadra y cartabón de África y más tarde los cursos sinuosos de los grandes ríos europeos, en especial el Danubio y el Duero. “Necesito más colores para rellenar mis nuevos países”, pensó.

G y P abrieron todas las ventanas, vaciaron todos los armarios y formaron, con los libros, guías y revistas, una barricada en mitad de la redacción que coronaron, a modo de alicatado, con una hilera de discos. Al ver el brillo de los rayos de sol sobre los discos D pensó inmediatamente en las armaduras de los guerreros medievales y sintió ganas de subir a la azotea a fumarse un cigarro. Sin noticias de B. M vació tres sobres de azúcar sobre el teclado del ordenador y empezó a lamer con obstinación la eñe y el acento circunflejo. ¿Realmente creéis que los Mac son mejores que los PC? preguntó en voz alta. No obtuvo respuesta.
El extraño por su parte, sintió que el mapa se le quedaba pequeño y comenzó a dibujar por fuera de los bordes. “Vamos a necesitar mucha pintura. Pero aún así es inútil”, dijo, un poco dramático, un poco enigmático, y abandonó la redacción.

Tal y como había anunciado la radio, pero con dos días de retraso, comenzaron a caer los primeros copos de nieve.

sábado, 10 de enero de 2009

Instrucciones para escribir poema juveniles a la manera de Cesare Pavese

Donde el autor recomienda una contundente receta contra el frío

Ingredientes:

Mujeres semidesnudas con la piel tostada por el sol
Fornidos campesinos que desaparecen tras los árboles en compañía de mujeres semidesnudas de formidables piernas con la piel tostada por el sol.
Si no tienes fornidos campesinos también pueden valer obreros libertarios que desearían:

“decirle que no a una vida que utiliza el amor y la piedad
la familia, el trocito de tierra para atarnos las manos"

Reservar

Freir a fuego lento
Luces de Turín a lo lejos
a ser posible, el tipo de luces que se ven desde lo alto de las colinas.

Añdir el sofrito de luces de Turín a los
Campesinos fornidos y mujeres semidesnudas de formidables piernas y caderas vigorosas bajo vestidos rojos y con la piel tostada por el sol, que suben a colinas desde donde puede verse, a lo lejos, las luces de Turín.

Espolvorear el ascenso a estas colinas con primos indianos que cazaban ballenas en los Mares del Sur, extraños eremitas y cabrones fornicadores.

Adornar a ojo con
Ríos, chopos, barcas, viñedos, putas de burdeles y putas independientes de un sólo cliente por noche.

Servir en verso libre y en tono coloquial
y ocasionalmente,con cierta dosis de indisimulada misoginia:

Del tipo:
"nosotros sabemos doblar el espinazo, pero el sueño mayor
de mis antepasados fue siempre el ocio de machos
nacimos para haraganear por todoes estos cerros
sin mujeres, llevando las manos cruzadas tras la espalda
"

viernes, 9 de enero de 2009

Cadáveres exquisitos

Donde el autor, perdido en la RAE y en la edición digital del Diccionario de Español Urgente de la agencia Efe, descubre que es preferible decir Sudamérica que Suramérica y de paso, investigando al azar, halla un divertido artículo (con hechuras y aliento de carta al director de periódico de provincias) llamado ‘Menosprecio al español’, en donde un susceptible periodista reúne diferentes usos incorrectos y contaminados del idioma, sacados todos estos ejemplos, supuestamente (que tengo mis serias dudas), de un periódico.

Finiquitada la temporada, el jugador hizo out hacia Ourense para, fundiendo el pack que le regalaron, fundir el fin de semana en un resort con spa. Dedicaría parte de su relay, para hacer trecking con una mountain bike que le prestarían en el hotel. Descansaba viendo la TV, y oyó como los gays habían celebrado su fiesta. Él no tenía ganas. Su temporada ha sido dura, se dedicó full time al club, participó en algunas eliminatorias de la Champions League y, como el crack que es, lo llaman como imprescindible a participar en la America ́s Cup. Por algo está fashion.

A continuación, el autor del artículo, José Cano Brustenga, se traduce a sí mismo:

Acabada la temporada, el jugador viajó a Orense, utilizando el paquete de viaje que le regalaron, para pasar el fin de semana en un hotel con balneario. Aprovechó su tiempo libre para hacer alguna caminata con una bicicleta de montaña que le prestaron en el hotel. Mientras se relajaba viendo la TV, se enteró de cómo los homosexuales habían celebrado su fiesta. Él no tenia ganas de fiestas, porque su temporada había sido dura, trabajando intensamente con su equipo, y jugando en algunas eliminatorias de la Copa de Campeones. Además, como lo consideran un jugador muy importante, su país le ha convocado como imprescindible para participar en la Copa América. Consecuencias lógicas de quien está de moda y es famoso.

Coincidirán conmigo en que en spanglish suena mejor.
Mucho mejor.
Fucking better.
Nieva en Madrid.

lunes, 5 de enero de 2009

La banalidad del bien

Donde el autor escribe un poema bilingüe inspirado en el relato de un fotógrafo gallego, de apellido Cendón, que explica con prosodia gallega, en idioma inglés y en tono desenfadado el por qué, el cómo y el de qué manera, de su premiado reportaje fotográfico sobre un hospital psiquiátrico de Burundi.El autor recomienda, para la mejor comprensión del poema, la audición del susodicho relato y la visión de las suodichas fotos. Basta con pinchar en cualquier punto de esta entradilla.



Express myself in a diferent way
More people than in holocaust
Can be a good way of show the madness
These people must have problems in the head
I was not thinking in selling the pictures
I had a motorcycle
I went to Burundi
It´s a shame that nobody cares at all
just a few journalists, they came from time to time
but they dont come enough


Soy un chico con inquietudes
Sevilla-Osasuna X; Dorada, 7 euros el kilo; Nubosidad variable; me cobras unaderabasydos cañas.
Hago fotos de negros locos y las hago movidas para que parezcan más locos.
A nadie le amarga un World Press Photo
Yo tenía una casa en África...
Bajo al bar a por tabaco, ¿queréis algo?
“Parece que va a llover”
pero yo prefiero el calor seco al calor húmedo
porque es menos pegajoso

Viento de cola



Donde el autor, a pesar de haber proclamado en numerosas ocasiones que no quería convertir el blog en un cuaderno de citas, decide transcribir varios fragmentos de un libro que acababa de leer (un libro pequeñito, del grosor de la uña del dedo meñique) llamado Voces de Marrakesh y escrito por Elias Canetti, uno de esos autores un tanto sagrados y de títulos un tanto herméticos (Masa y poder) a los que el autor había mantenido (ahora comprende que inútilmente) alejados de su estantería. Y para añadir algo de cosecha propia en medio de tanta cita, el autor incluye torpes reflexiones sobre el aterrizaje del avión, una maniobra que, cada viaje que pasa, le inquieta más (extraño miedo siendo, según todos los expertos, mucho más peligroso el despegue . Se trata de un tipo de sobresalto de montaña rusa de parque de atracciones, y hay que tener en cuenta que al autor le dan mucho miedo las montañas rusas de los parques de atracciones. Al autor tampoco le gustan este tipo de entradas, forzadas, poco diáfanas, excesivamente trabadas, sin ritmo y sin imaginación, pero hay que ir tirando como sea y hay que escribir siempre.

Se dice (prueben a sacar el tema en cualquier conversación) que el mundo se ve más pequeño desde arriba (la lista de metáforas es larga, como una ciudad de lego, como hormiguitas, como de juguete), pero a mí, a través de la ventanilla del avión, todo me parece irrealmente grande. Desde el avión Santander me parece una megalópolis de Lego. Lo que no parece nada, porque nunca lo ves, es la pista de aterrizaje. El avión sigue bajando y tú sólo ves agua, la bahía, las grúas de Astillero al borde del mar, y, si es de noche (era de noche) la portada de tu libro reflejada en la ventanilla. Una pestaña de la página 34 (ya superaste la manía de estirar los flecos de la alfombra y desdoblar los esquinas dobladas de las hojas) te recuerda el siguiente párrafo, una exquisita sublimación de la pereza: “Durante las semanas que pasé en Marruecos no intenté a aprende árabe ni ninguna de las lenguas bereberes. No quería perderme nada de la fuerza de aquellas voces foráneas. Quería que los sonidos me llegasen tal como era, sin debilitarlos con ningún conocimiento artificioso e insuficiente. No había leído nada sobre el país. Sus costumbres me resultaban tan extrañas como sus habitantes. Lo poco que en el curso de una vida llegamos a saber sobre un país y cada pueblo, se me desvaneció allí en las primera horas”.
Yo no se mucho de aviones, pero se distinguir cuando un aterrizaje es lento y cuando un aterrizaje es rápido. El mío era muy rápido. Solo el ruido de tragaperras del brain training de la mujer de alante pudo tranquilizarme. Si ella juega a adivinar su edad mental es que no vamos a matarnos en los próximos segundos. Seguí releyendo:
Cuando viajamos lo aceptamos todo, la indignación la dejamos en casa. Observamos, escuchamos y nos entusiasmamos por las cosas más terribles, porque son novedosas. Los buenos viajeros son implacables”.

Las cosas más terribles porque son novedosas. Los buenos viajeros son implacables.
Qué gran frase.

Un golpe, dos golpes. Tierra. Como si un niño enfadado estrellara un avión de lego sobre el parqué recién fregado del pasillo.
Qué exageración.

Le explico a un local lo accidentado de mi aterrizaje.
Sin dudarlo, replica: "Es por el viento de cola”
Qué gran excusa.

jueves, 1 de enero de 2009

Parte meteorológico



Donde el autor, después de unos días de intensa investigación de campo (es decir, acudiendo a las fuentes primarias, es decir hablando con gente real -no con ordenadores- preguntando, contrastando, memorizando frases, giros, acentos, inflexiones), se encuentra en siuación de resumir las condiciones climatológicas experimentadas en Santander durante los último dos meses:

Sesentadíasseguidoslloviendosinparar
Quesedicepronto
Norecordabanadaparecido
Nisiquieracuandovinimosaviviraquihacetreintaaños
Infernal,hasidoinfernal

Y a modo de excusa:

PerolaverdadesquehahechountiempomalísimoentodaEspaña