martes, 25 de agosto de 2009

Casa del abuelo

Donde el autor regresa
a un lugar
a donde hacía mucho tiempo,
exactamente 13 años,
que no volvía.


Regresé a la casa del Puerto de Sagunto 13 años después y la casa seguía oliendo igual, es decir a papilla de merienda y a tour de Francia. Solo faltaba la cortinilla de fideos amarillos de la terraza.

Por la noche, antes de acostarse, mi primo me enseñó el libro que está leyendo. A veces por la noche pienso en el origen del universo y me da mal rollo, me explica. A mi también, le consuelo. Espero que encuentre respuestas en ese tomo, aunque hay cosas que no caben en un libro.

Esa noche mi primo cree ver un fantasma junto al armario. Podría ser. Yo también ví un fantasma hace muchos años, pero fue de día, en una montaña, y pude escapar sin problemas porque yo iba en bici y cuesta abajo.

3 comentarios:

Rafa Pérez dijo...

La nostalgia, ¿hace referencia a la casa del abuelo o a un blog que habías (casi) cerrado por escritura?
De todos modos, me alegra que te pases por el blog con más frecuencia de la que pude intuir en tu anterior post.
Y entiendo perfectamente esa nostalgia. Es la misma que me llevó a escribir sobre mi primer viaje y que cualquiera (con o sin abuelos y/o parientes allende) entiende. Aunque nunca haya estado en el Puerto de Sagunto... o en Asturias.

Un abrazo.

Ambrosius de Königsberg dijo...

Posiblemente me precipité en mi anterior post. Mi intención no era cerrar el blog, sino dedicarle más tiempo a otras escrituras y menos a estas bloguerías. Pero lo cierto es que aquí dentro se está a gusto y, aplicado en dosis adecuada, ayuda a combatir la nostalgia.

Un abrazo

Viola Tricolor dijo...

Me han gustado mucho las fotos, la de las sombras está genial.
A mi estos viajes me gustan por recordar cosas olvidadas, son como un resorte que traen el pasado. Es curioso lo de los olores, lo reales que pueden ser a pesar del tiempo.
Un beso.