Donde el autor se introduce en una habitación de una chica cubana de 23 años y explica de forma atropellada todo lo que allí vio y le da las gracias por el chivatazo a una chica delgadadísima cuyo nombre empiza por Y griega
Vas pinchando blogs y llegas a Cuba, a la habitación de una chica de 23 años, habitación adolescente de paredes forradas, ni un milímetro de vacío, y veo a una chica con una guitarra y un blog abigarrado, anárquico, confuso, con citas de Lezama Lima, fotos descolocadas, colores chillones, tipografías de máquina de escribir, perfiles, semidesnudos, desnudos y vestidos; mesas, suelos, cielos, pies y piernas, algún sobaco; tardes de mate tumbada en azulejos sepia, ajustes de cuenta en forma de garrapateadas torrenciales; todo cocinado a fuego muy lento con un “megalentísima conexión desde mi laptoc desbaratada y hecha talco”, y servido en formato de “diario-ripio-collage” de “la juventud cubana desafecta”.
Cuando deja la guitarra escribe cosas como esta:
Por supuesto Cuba no carece de un humor sarcástico-mágico-surrealista, y entonces si narras las cosas como son no puedes dejar de llamar la atención, por muy bobas que nos puedan resultar a los que ya habituados las rechazamos con insipidez y amargura. La realidad del cubano sólo hace gracia al extranjero. Si la padeces todo cambia, y el circo se vuelve tragicómico. Aburrimiento y cansancio.habanemia.blogspot.com
Llegué a ella a través de Generación Y, un blog “dedicado a los nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración (...) a los Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus “y griegas”.
Lo escribe una chica delgadísima especializada en cuadritos concentrados de sopa.
Se llama Yoani y esto es lo que ve a su alrededor.